La semana pasada, se hacía eco de una noticia increíble. Patrice Desilets, una de las mentes pensantes tras Assassin’s Creed, era despedido de Ubisoft. Curiosamente era la segunda vez, pero el diseñador había vuelto a la compañía debido a la compra de una serie de juegos y estudios tras la caída de THQ.

Desilets aseguraba que no había sido un despido procedente y que pelearía por sus derechos. Ubisoft aseguraba que había sido de mutuo acuerdo y que se debía a desacuerdos en la línea que debía llevar el proyecto en el que estaba envuelto Desilets.

Es por eso que el desarrollo de esta misteriosa IP, conocida como 1666, se ha detenido. No sabemos si es por la ausencia de su principal creativo o por el hecho de que Desilets quiere ir a los tribunales y Ubisoft quiere quitarse cualquier problema de derechos.

Es una doble triste noticia desde luego.

Vía Kotaku / Destructoid / VG24/7

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