Ulala aún está en forma

Para todos aquellos que lo desconozcan, Space Channel 5 nació en 1999, de la mano de Tetsuya Mizuguchi y publicado por SEGA. En el juego tomábamos control de Ulala, la reportera estrella del Canal Espacial Nº5 y nos veíamos involucrados en una sucesión de eventos musicales que debíamos superar haciendo gala de nuestra habilidad rítmica. Normalmente los enemigos nos mostraban una serie de movimientos que teníamos que imitar al más puro estilo Simón Dice. El juego resultó ser todo un éxito y pasó a formar parte de aquellos grandes títulos que te impulsaban a comprar la decadente Dreamcast. Lamentablemente, el juego también contaba con algunos puntos en contra, como un modo historia que se nos quedaba un poco corto o un apartado gráfico que resultaba un poco simple para la línea general de juegos de Dreamcast.

Tres años más tarde surgió Space Channel 5 (Part 2). En él, Ulala se enfrentaría a unos misteriosos terroristas que estaban secuestrando y obligando a bailar a toda la población de la galaxia, los Rythm Rogues. En comparación con su antecesor, éste contaba con un modo historia bastante más largo, unos gráficos dignos de la consola e incluso con una amplia variedad de modos de juego y desafíos extra. Lamentablemente, el juego no llegó a alcanzar todo su potencial en el mercado debido a sus retrasos en Japón y su limitada expansión por occidente.

Afortunadamente, todos aquellos que no pudieron probar esta maravilla aún están a tiempo de hacerlo. En febrero de 2011, SEGA publicó un pack con algunos de sus mejores tí­tulos de Dreamcast, entre los que se encontraba Space Channel 5 (Part 2). Sin embargo, si no disponéis de tal cantidad de dinero, siempre podéis recurrir a XBLA o PSN donde, desde hace un mes, podéis comprar este gran juego sin necesidad de pagar por el resto de productos del pack. Dicho todo esto, pasemos a la crítica del juego.

La mecánica del juego es bastante simple, Ulala seguirá un recorrido fijo por la fase escogida durante el cual nos enfrentaremos a innumerables robots de los Rythm Rogues y salvaremos a los exhaustos rehenes bailarines. Para llevar a cabo tan ardua tarea deberemos imitar a la perfección los pasos de baile del líder enemigo, procurando no fallar a menudo pues nuestra vida dependerá de ello. Por simple que os pueda parecer, el resultado es excelente pues acabaremos pegados a la televisión intentando conseguir el 100% de audiencia en todas las fases del modo historia.

Respecto a los modos de juego que podemos encontrarnos aparte del surrealista modo historia, cabe destacar El baile de Ulala, uno de los minijuegos más complicados a los que me he enfrentado en toda mi vida como gamer. En el minijuego, Ulala tendrá que superar todas las series de movimientos que nos aparezcan sin cometer ningún fallo. Entre las diversas opciones del título podemos encontrar además un probador en el que personalizar a Ulala con 40 trajes distintos (que deberemos conseguir realizando sus respectivos desafios) y algún que otro objeto secreto, suponiendo aún más horas buscando los trajes que nos queden para completar la galería. Si aun así se os quedara corto el juego, el modo cooperativo introduce una dificultad extra, un amigo y tu os encargaréis de diferentes teclas, por lo que ahora también tendrás que sincronizarte con él para no estropear el baile.

En el apartado visual, la introducción del HD en el juego nos ofrece una mejora sustancial respecto a la calidad gráfica que tenía para cuando el título salió. Sin embargo, es una verdadera pena que los vídeos que se encuentran entre fase y fase no hayan sido remasterizados y a veces, como en el acto final, nos cueste discernir lo que ocurre entre tanta imagen pixelada. Además, el juego se muestra totalmente insensible al público que desconozca el inglés pues dichos vídeos no tienen ningún subtitulo, algo que al parecer ya pasó cuando el juego salió por primera vez en su reedición para PS2.

Por el contrario, la banda sonora del juego es una verdadera maravilla. Space Channel 5 (Part 2) cuenta con una selección de canciones que harán que vibremos junto con el resto de personajes de la historia. No sólo eso, dependiendo de la cantidad de personajes que rescatemos a lo largo de las fases, sus voces, instrumentos o simplemente algun que otro detalle sonoro se sumarán a la música ambiental, creando una orquesta espectacular en más de una fase.

En definitiva, un juego que realmente merece la pena si nunca lo has jugado, eres un apasionado de los juegos musicales o disfrutas de los QTEs. Sin embargo, es una pena que, habiendo pasado ya casi diez años, SEGA haya sido incapaz de pulir los fallos que el juego tuvo en su momento, convirtiendo a este juego en un port más de la Dreamcast. Si no fuera por este gran incoveniente, mi puntuación habría alcanzado el sobresaliente.

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