Análisis

Published on octubre 17th, 2015 | by Alex

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Análisis Crypt of the Necrodancer – Ritmo a golpe de espadazos

Crypt of the Necrodancer es uno de esos juegos que enganchan desde el minuto uno. Es uno de esos títulos que pese a disponer de unas mecánicas muy simples, te propone un reto mediante su originalidad como nos tienen habituados muchos de los títulos indies que recientemente lo están petando en la industria.

Juego creado por el desarrollador Ryan Clark de Brace Yourself Games, una pequeña compañía que se ha lanzado al mercado con este juego y que ha puesto las miradas sobre ella debido a este título desde que salió el Early Acces en Steam. Clark habla de lo que le inspiró para crear este juego y obviamente habla de la facilidad con la que podías morir en Spelunky (otro juego indie que salió en 2008 y acabó en todas las plataformas debido a su gran éxito) y el sistema por turnos de antiguos juegos de exploración de mazmorras como el mitiquísimo Nethack. De esta unión a priori desconcertante salió la idea inicial de crypt of the necrodancer pero, según Ryan, esto se sentía vacío y optó por probar a incluir algo de música, haciendo a nuestro personaje moverse al son de la música (como dato curioso, optó por utilizar música de Michael Jackson y quedó encantadísimo con el resultado, a la vista está). En definitiva, un juego que ha crecido con la comunidad como ejemplo de un buen Early Access y que ha salido a la venta con un gran acabado.

Pero metámonos en materia. Crypt of the Necrodancer es un rogue like en 2D de arte pixelado basado en turnos sucesivos, turnos que se establecen por el ritmo de la banda sonora. Como historia es más bien básica, tomaremos el papel de Cadence, la hija de un famoso buscador de tesoros, el cual se perdió buscando lo que él creía que era el tesoro más grande del mundo. Cadence va en su busca pero acaba cayendo en las mazmorras de Necrodancer, el cual roba su corazón y la obliga a luchar contra sus súbditos para recuperarlo.

Nos abriremos paso por diversas mazmorras llenas de enemigos divididas en zonas, cada una con tres subniveles y un jefe final, al cual deberemos derrotar para desbloquear el acceso a la siguiente zona. Contaremos inicialmente únicamente con una daga y 3 corazones que perderemos rápidamente (creedme), pero podremos ir desbloqueando mejoras recogiendo diamantes que están escondidos por los diversos niveles de los mundos. Para facilitar la tarea de recuperar nuestro corazón robado, cada enemigo que matemos nos dejará caer oro que podremos gastar en comprar armas de mayor alcance y/o daño o armaduras y objetos así como magias y consumibles que iremos desbloqueando a medida que paguemos con diamantes en el lobby.

Para avanzar de subnivel deberemos derrotar a un miniboss, nunca predeterminado y que presentan mucha vida, nos quitarán más vida que los súbditos normales y que presentan mecánicas complejas. Por ejemplo, podremos encontrarnos un minotauro que cargará contra nosotros si nos ponemos en su camino o un dragón rojo que escupirá fuego si estamos en su línea de visión. Los enemigos que nos encontraremos variarán según la zona en la que nos encontremos. En los primeros niveles son de patrones sencillos (como limos que solo se mueven una casilla hacia arriba y hacia abajo o esqueletos que levantan los brazos antes de moverse y atacar), pero la dificultad aumentará a medida que avanzamos, descubriendo que hay enemigos que solo pueden ser golpeados de una determinada manera y que nos quitarán varios corazones si llegan a tocarnos.

Estos enemigos estarán repartidos por 4 zonas con temáticas muy diferentes. La primera, la más clásica, una mazmorra de piedra con enemigos de patrones más sencillos y de menos vida que nos costará uno o dos golpes acabar con ellos. La segunda zona, un pantano donde encontraremos enemigos que nos sorprenderán o explotaran al acercarnos. La tercera, una caverna subterránea donde seremos presa de enemigos que nos atacarán con fuego y con hielo y una cuarta zona que será una cárcel rodeada de enemigos con patrones imposibles.

Pero vamos a meternos en lo que hace interesante a crypt of the necrodancer, su sistema de juego. Como ya he comentado, nos moveremos por turnos, que irán marcados por el ritmo de la música. Las canciones con las que tendremos que ser uno para poder avanzar son distintas tanto para cada subnivel como para cada zona y tendremos que amoldarnos a su ritmo para poder dominar cada uno de los aspectos del juego.

Puede parecer sencillo, pero a esto se suma la aparición de enemigos en la mazmorra, que al igual que nosotros se moverán al mismo ritmo de la música. Cada enemigo es distinto, con su patrón y su comportamiento que deberemos conocer y predecir para no morir rodeado de esqueletos, dragones u ogros. Una idea sumamente original que nos hará querer seguir intentando poner al límite nuestro ritmo nuestra atención y nuestra toma de decisiones cada vez que bajemos a las mazmorras de necrodancer.

El diseño del juego es insuperable. Tened en cuenta que lo enemigos deben estar perfectamente diferenciados para poder conocer sus patrones, aprenderlos y partirles la boca para avanzar en nuestro objetivo, pues esto se consigue mediante dos artistas increíbles: Ted Martins y Jesse Turner. La manera en la que se desarrollan estos conceptos es genial, Jesse Turner crea un arte conceptual de enemigos, entornos y jefes finales, y cuando este es aceptado por Clark (obviamente sin ningún problema ya que son obras magnificas), es Ted Martins el que se encarga de pasarlo a el concepto pixel que rodea al juego.

Y por fin, el elemento diferenciador, la música. Danny Barannowsky hace un trabajo espectacular que completa el círculo. Señores, este hombre es el creador de arte hecho bandas sonoras para videojuegos. Ha compuesto la música de Super Meat Boy y de The Binding of Isaac, de las mejores creaciones independientes de los últimos años y obviamente la BSO de Crypt of the necrodancer está a la altura. Las influencias musicales están bien diferenciadas en cada zona y muy variadas, por ejemplo, la zona 1 nos recordará a Muse o Marilyn Manson mientras que la zona 3 presentará toques de música heavy metal o incluso tintes de algunos de los juegos más clásicos como FF8.

Como nota adicional decir que este juego tiene la posibilidad de jugar mediante el dance pad. Una experiencia que no he probado pero que debe ser incluso más inmersiva de la que ya es, haciéndote moverte al ritmo de la música y viviendo la posibilidad de morir de manera más directa a tus movimientos.

Así que este juego es una obra que merece la pena ser jugada, que te enganchará desde el minuto uno y que, como he dicho, pondrá a prueba tu habilidad, tu capacidad de reacción tu memoria y tu toma de decisiones. La música es INCREIBLE y el arte visual del juego te sumergirá en un mundo de pixeles del que no podrás salir. Si Samu habló de los 5 minutitos más en Steamworld Dig, este juego es eso mismo elevado a la máxima potencia, que nos hará querer un run más para ver si conseguimos acabar con ese boss final que nos aniquila nada más empezar o si podremos conseguir un par de diamantes más para desbloquear un arma que nos ayude en nuestra tarea. IMPERDONABLE PERDÉRSELO.

Análisis Crypt of the Necrodancer – Ritmo a golpe de espadazos Alex

Análisis Crypt of the Necrodancer

Gráficos / Arte
Música / Sonido
Jugabilidad
Historia

Summary: Sin duda su original estilo de juego, su arte gráfico y sobre todo su increible banda sonora hacen de este título una obra que devuelve horas de diversión.

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Ritmo a golpe de espadazos


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